Para Bukhori Bukhori, el vertedero de Gedangrowo es una mina. Una copada por montañas de desechos tan altas que ocultan los bosques de palmeras propios de esta parte de Java Oriental. «A menudo encuentro dólares estadounidenses, euros, dólares de Singapur o de Malasia», dice con alegría. Pero no es el dinero extranjero lo que le interesa. Bukhori está aquí por el plástico.
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